Tengo el corazón diciéndome tu nombre
al oído y lo quiero gritar.
Quisiera que los cuatro vientos resuenen
tu nombre y todo el mundo lo sepa.
Te quiero sin la necesidad de dar explicaciones,
que me escuchen las nubes y las estrellas,
que me escuche Dios.
Te quiero en toda tu existencia,
cuando hablas, cuando callas,
cuando ríes o cuando lloras.
Te quiero cuando me hablas y
cuando no me contestas.
Te quiero en mis malos días como apoyo
y en los buenos compartiendo felicidad.
Te quiero como la sonrisa a la vida,
como la primavera hermosa o como
el verano de rayos fuertes.
Te quiero por si tenías dudas,
como duda ante una respuesta.
Te quiero ante todas mis preguntas.
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